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Desde el 17 hasta el 23 de julio de este año, tres defensores de México, Guatemala y Honduras salieron de sus hogares hacia el norte del continente para participar en una gira de incidencia organizada por PBI en Washington DC. Las giras que organizamos en los Estado Unidos siempre tienen el objetivo de visibilizar la situación de seguridad de las personas defensoras de derechos humanos con actores claves que pueden incidir de alguna manera en la protección de dichas personas.

Esta gira específica se enfocó sobre la vulnerabilidad de personas defensoras de la tierra y territorio y medioambiente en la región, las agresiones que viven por su labor y sus necesidades de protección. Un objetivo de la delegación fue visibilizar la violencia que acompaña el “desarrollo” en muchos territorios, así como el daño que resulta de la participación de fuerzas militares involucradas en actos de represión en contra de comunidades en resistencia. Otro objetivo fue de resaltar la falta de protección que ofrencen los gobiernos de Honduras, Guatemala y México a aquellas personas que defienden los derechos económicos, sociales y culturales y asegurar compromisos por parte de los actores con los que se reunieron para incidir para que mejoren sus condicciones de seguridad.

Durante la semana los defensores tuvieron la oportunidad de hablar de manera franca y honesta de sus respectivas situaciones de riesgo por la labor que cada uno lleva a cabo en la defensa de la tierra y territorio y sus países. Se reunieron con 14 oficinas de miembros del Congreso y el Senado y con el Departamento del Estado de los Estados Unidos. También hablaron con varias ONGs para actualizarles sobre sus varios casos y buscar apoyo internacional para sus luchas.

A lado de Raúl Caal Ical, miembro de la Resistencia Pacífica de Cahabón que se opone al proyecto hidroeléctrico de Oxec en Alta Verapaz, Guatemala, y Ariel Madrid, abogado de derechos humanos del Movimiento Amplio para la Dignidad y la Justicia en Honduras, José Ángel Rivas Vega, miembro de la comunidad indígena Ódami y Coordinador del Campo de la Alianza Sierra Madre A.C. (ASMAC) explicó la situación en que vive por su labor de defensa de la tierra y territorio en la Sierra Tarahumara en el estado de Chihuahua.

José Ángel dedica parte de su labor en ASMAC a asesorar proyectos encaminados a la conservación y protección del medio ambiente dándole una perspectiva cultural a estos proyectos. También participa en la interpretación y traducción cultural de textos sobre derechos humanos de los Pueblos Indígenas. Además, participa como intérprete y traductor en las Audiencias del Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua.

La organización ASMAC se creó en los años noventa y esta constituida como asociación civil desde 2007. Trabaja con pueblos y comunidades de la Sierra Tarahumara promoviendo sus derechos de defensa de la tierra y territorio, su acceso preferente a los recursos naturales, derechos a la alimentación, a la educación y al ejercicio pleno de su cultura.

ASMAC estructura su trabajo en tres ejes principales: defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas; conservación biocultural; y promoción de la sustentabilidad de las comunidades, lo que incluye temáticas como acceso al agua, seguridad alimenticia y lucha contra el empobrecimiento del suelo. ASMAC, aparte de acompañar y empoderar a las comunidades indígenas para que conozcan y puedan exigir sus derechos, también participa en procesos de diálogo con autoridades y otros actores de la sociedad civil para sensibilizarles a los derechos de las comunidades.

El mundo de la incidencia en Washington DC esta muy lejos de la realidad de la Sierra Tarahumara en Chihuahua y a veces es difícil que las personas en los Estados Unidos entienden las necesidades de las personas en los territorios. Sin embargo, José Ángel vuelve a su tierra con aprendizajes de la gira en los Estados Unidos y compromisos logrados por parte de varios actores que podrían traducir a mejores condiciones de seguridad para el y su organización.

PBI trabajará para asegurar que las promesas y compromisos logrados durante las giras se cumplan para que las redes de apoyo de las personas defensoras de derechos humanos se mantengan al tanto de las necesidades de aquellas personas y reaccionen para que sean protegidas.