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Desde la apertura de nuestra oficina en Chihuahua en 2013, construimos vínculos con varias organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Alianza Sierra Madre, A.C. - ASMAC, a la que acompañamos formalmente desde 2018.

ASMAC realiza su labor de acompañamiento a comunidades indígenas en una región con riesgos elevados que amenazan permanentemente el bienestar de quienes defienden la vida y el territorio. Chihuahua es uno de los estado que ha tenido, en la última década, una de las tasas más altas de asesinatos de personas defensoras de derechos humanos en todo el país.

En los últimos años, PBI ha abierto espacios directos de interlocución con actores internacionales que, además de reconocer el trabajo de la organización, sirven para dar seguimiento y vigilar el cumplimiento de las medidas gubernamentales a favor de la integridad y la vida de las personas defensoras de derechos humanos en México. “PBI ayuda a que se haga el trabajo con más confianza. Además, a partir de la colaboración de PBI hemos logrado ver un cambio de actitud y una mejora en la apertura de las autoridades” según Ernesto Palencia, abogado de ASMAC.

En el marco de una gira organizada por PBI en marzo de 2017, la directora de ASMAC, Isela González, señaló ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas su preocupación por los elevados riesgos a los que se exponen en América Latina las personas defensoras del territorio y del medio ambiente. Por otro lado, José Ángel Rivas, coordinador de campo de la organización, participó en 2018, junto con personas defensoras de Guatemala y Honduras, en una gira a Washington, D.C. en la que explicó a senadores, organizaciones aliadas y autoridades de los Estados Unidos, el contexto en el cual adelanta acciones de defensa del territorio en Chihuahua.

Para ASMAC, estas giras de incidencia han hecho que las problemáticas de las comunidades que viven en la Sierra se posicionen en la agenda de debate y monitoreo de la opinión pública internacional, y además han fortalecido el vínculo entre la organización y sus donantes, permitiéndoles a los últimos considerar como propia la lucha por la dignidad y el territorio.

Aunque algunos de los integrantes de la organización cuentan con medidas del Mecanismo de Protección, no perciben acciones contundentes para resolver las causas estructurales de la violencia en contra de las personas defensoras. Por esto, ASMAC considera fundamental la presencia de observadores internacionales, para “darle visibilidad al trabajo y también por el efecto mediático, por la oportunidad de tener una visibilidad ante organismos privados, públicos, instituciones del Estado y fuera de México”, según Ernesto Palencia.

A pesar del desgaste y de los riesgos, según Isela González, “la presencia y el acompañamiento de organizaciones de la sociedad civil son fundamentales para las comunidades de la Sierra”.

Adicionalmente, es necesario considerar que el cambio de rutinas para proteger la vida, en el caso de quienes defienden la dignidad de sus comunidades “genera incertidumbre y estrés psicológico” como lo sugiere Susana Navarrete, encargada del desarrollo institucional de ASMAC.

Pese a las dificultades y a los riesgos de su trabajo, el equipo de ASMAC sigue teniendo aspiraciones cuya realización será acompañada por PBI: contribuir a la materialización de los principios de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición para las familias de los defensores asesinados, así como por las graves violaciones a los derechos humanos a las comunidades indígenas; “lograr el reconocimiento de la propiedad ancestral que les corresponde”, como señaló Ernesto, y apoyar a los pueblos en el ejercicio de su autonomía como garantía de su libre determinación.