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El último informe presentado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en octubre de 2019 ha colocado a México como el país con mayor número de asesinatos de periodistas, siete en los últimos seis meses y once en lo que va del actual gobierno. Por su parte, en una reciente entrevista con Newsweek México, el relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza, manifiesta su preocupación en torno a la impunidad en el caso de la periodista Miroslava Breach y la situación del ejercicio del periodismo en México.

En su visita al país en 2017, entonces gobernado por Enrique Peña Nieto, las recomendaciones desde la CIDH giraban en torno al fortalecimiento del Mecanismo de Protección a Periodistas y Personas defensoras, con más presupuesto y personal capacitado. Hoy en día y en el marco de la transición gubernamental, Edison Lanza sitúa el estado actual de la libertad de expresión y el trabajo de los periodistas en el país como “a la expectativa”. Añade que están atentos a la relación entre gobierno y prensa, y si esta dará un paso de calidad mayor al que México tenía hasta entonces. Desde la CIDH, evalúan que las señales del gobierno sobre esta relación han sido “ambiguas”.

Miroslava Breach – periodista ‘incómoda’ de Chihuahua

En Chihuahua, la sociedad civil recuerda a Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada y directora editorial de El Norte de Ciudad Juárez, quien fue asesinada el 23 de marzo de 2017 afuera de su casa. La BBC reconoció a Miroslava como “una de las comunicadoras más incisivas de Chihuahua,” quien investigó “casos de corrupción política, abusos de derechos humanos, agresiones a comunidades indígenas y violencia de carteles de narcotráfico.”

En un comunicado, publicado un día después de la muerte de Miroslava y firmado por una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil de Chihuahua, entre ellas ASMAC (Alianza Sierra Madre) y la Red TdT (Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos), advierten que “si no hay investigaciones que lleven al esclarecimiento de los autores materiales, intelectuales e institucionales de los asesinatos y las agresiones y al castigo de los responsables [...] seguirán cayendo defensoras y defensores de los derechos humanos y periodistas ejemplares, comprometidos con la verdad, con la libertad y con la democracia, como fue siempre Miroslava Breach Valducea”. A pesar de esta advertencia, más de dos años después de su asesinato aún no hay avances satisfactorios en el caso.

Sin embargo, la memoria de Miroslava Breach Valducea sigue viva en el Premio BREACH / VALDEZ de Periodismo y Derechos Humanos, que lleva su nombre y el de Javier Valdez, periodista sinaloense también asesinado en 2017. Además, Miroslava se ha conmemorado en la campaña #SeguimosHablando, que a través de cuentas de Twitter, reviven las voces de periodistas asesinadas y asesinados en México entre 2008 y 2017 y hace parte de un “esfuerzo por regresarles la voz, que forma parte de luchar contra el olvido y es un grito para la exigencia de justicia.”

México – País peligroso para periodistas

Aunque subió tres puestos en la clasificación mundial de libertad de prensa, según Reporteros sin Fronteras, México actualmente se encuentra en el lugar 144 de 180 en este ranking y la descripción de la situación publicada en la página del organismo de periodistas desilusiona: “Patria de los cárteles de la droga, México sigue siendo uno de los países más mortíferos del mundo para los medios de comunicación. [L]os periodistas [...] padecen intimidaciones, agresiones, pueden ser asesinados a sangre fría. Numerosos periodistas han desaparecido en el país; muchos otros se han visto obligados a exiliarse para ponerse a salvo.”

La organización Articulo 19, cuyo nombre refiere al número del articulo que garantiza la libertad de expresión en la Declaración Universal de lo Derechos Humanos, subraya en su informe anual que las amenazas y la violencia que tienen que enfrentar las y los periodistas en el país causa miedo, y el miedo a la vez “trajo el silencio.” Articulo 19 señala en la reseña del documento que en el sexenio pasado de Enrique Peña Nieto, “tanto las vidas como las historias de 47 periodistas fueron asesinados, las hojas se quedaron en blanco y el ruido se convirtió en silencio”.

La libertad de expresión - base de la libertad de prensa - no sólo es un Derecho Humano fundamental garantizado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino también un instrumento esencial para la defensa de los demás Derechos Humanos: sin acceso a la información y sin la posibilidad de compartir y difundirla, se limitan significativamente las estrategias disponibles en defensa de cualquier derecho. Además, impide la colectivización de la lucha y la formación de redes.